martes, 25 de abril de 2017

Diacciónario poético: M


de Montaña

nido visible, copa invertida, refugio del olor a tierra. 

Faro sobre la ciudad, sus raíces huecas, sinsentido sufriendo bajo las mañanas de lluvia.  Sin embargo en la montaña se almacena la memoria y crece en gotas, como estalactitas nunca deja de caminar su idioma de árboles y senderos ocultos. La lluvia nunca se queda en el tejado, ni en el asfalto. La lluvia esquiva la tierra y busca la intimidad de la montaña, como conversación de amigos apartados hace tiempo.

Para la peste, polución que ya abre los pestillos de las ciudades, la montaña lava pulmones a los recién llegados y les lleva de la mano. Siempre hay sitio.
 

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