viernes, 5 de junio de 2015

La poesía es baloncesto en Lavapiés

Foto de mi colega de equipo, Pablo F. Garvía - http://pablofgarvia.com/


En las entrañas de Lavapiés huelo el sudor de los jugadores,
olor a marihuana y mar.

Aquí, en el piso inferior de la basura de Madrid,
donde se acumula la mierda de los perros
y los ojos machacados por el viaje de los látigos.

Baloncesto como trozo de madera con termitas en el océano.
Balsa rota e ilegal, pero balsa.
Aquí se juega en el centro de la litrona rota. 

Aquí agarras el nervio de Lavapiés.
Pero poco, da calambre y arde.
Aquí, en el Parque Casino de la Reina,
futuro de España y vergüenza del presente blanco.

Aquí se juega baloncesto y reggaetón y coca y chocolate manoseado con susurro para turista.

Donde se celebra el sol en la cancha del esfuerzo,
mezcla de músculo y red para los peces sin mar ni aire.
La línea del triple es una frontera para el policía, para el euro.
Dentro alternamos el hambre y los codos.
Celebramos la cancha como conquista,
como huida hacia dentro, escondidos del paisaje telaraña de Madrid.

Aquí, mi casa, el centro del hueso de Madrid.
Aquí, en el peligro, en la mezcla de hambre y moderneo, aquí, en el juego del niño negro
y el niño chino, y el niño paquistaní, y el niño dominicano y el niño senegalés y el niño español.
Aquí, donde juegan el niño y el niño.

Aquí, en el desguace, en el equilibrio
donde aún resiste la esperanza.



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