viernes, 17 de febrero de 2017

Meridiana, de Enric Montefusco. Cómo liarla parda en el Teatro Lara

Ayer fue un jueves especial. Una noche especial. Y no solo por el diámetro de las ojeras que calzo hoy, sino porque uno de los mejores letristas-poetas del hoy, Enric Montefusco, presentó su Meridiana en el Teatro Lara y en este espacio que ocupo en la GallaCiencia, y que pretendo que sea un altavoz de la letra sincera, había que dedicarle unos cuantos párrafos.




Todo para todos decían las bocas aullantes de los modernos.  Modernos apretados en el hall del Teatro Lara en el día de ayer. Amenazaba tras el pliego de la noche el trabajo, la mañana, pero aún quedaban un par de canciones. Enric Montefusco y su banda, sus compinches, subidos a unas cajas para ser altavoz y faro del remate, rematazo de la noche.

Así terminó el concierto que el ex Standstill (¿se puede ser ex – de algo que ha sido tan adentro, tan uno mismo?) Enric Montefusco preparó ayer (por si acaso, quien sabe, 16.02.2017) en el Teatro Lara de Madrid. Empezó muy tarde, pero qué quieres. En la entrada regalaban una caña y ya se sabe que se nos dilata el tiempo cuando tenemos una cerveza en la mano. El caso; 22.40 y ahí aparecen los integrantes de la banda[1] bajo una cascada de aplausos.

Para los que estéis leyendo este comentario con la duda de si <<Enric llegó al nivel de Standstill>>, que supongo que es un pensamiento lógico, he de decir que sí y no. Es otra cosa. Enric es otra cosa. Como si hubiese hecho una mudanza o aprendido un idioma nuevo.

Nada más empezar Montefusco caldeó el ambiente, lo hizo más hogar (qué impresionante me sigue pareciendo el Teatro Lara, qué le vamos a hacer) con un par de coñas e introducciones ingeniosas y frescas. Rollo Sílvia Pérez Cruz. Cuando el talento se relaja sigue siendo talento. Meridiana es un disco en el que Montefusco nos muestra su raíz  —que es la nuestra—, a través de canciones verdaderas en las que la nostalgia, el recuerdo, lo compartido se muestra, de alguna manera, se muestra de nuevo.

Grandes canciones como Meridiana:


el olor a café le llegaba hasta la cama / se colaba entre brumas y sueños de grandes hazañas.
(…)
o aquel campamento donde vio la luna llena por primera vez / y no quiso volver


así, con este repaso a la memoria colectiva, los pequeños juegos del recuerdo, las entrañas, el concierto avanzaba real y emotivo, sincero. La sensación que tuve por debajo de la música, del cantar las canciones como quien empareja un baile aprendido, es la de estar hablando con un colega, un amigo que me dijera <<ey, te acuerdas de aquellas noches (Buenas noches), las batallas de la política (yo delego en ti, Todo para todos) o con el amor de sombras y destellos (Lo poco que sé)>>.  

Caso aparte merecen las dos canciones que me tocaron más adentro. Como soy un pueblerino recalcitrante —hasta el punto de decirlo en Saber y Ganar aquella vez que fui, no digo más—, la canción Uno de nosotros se me agarra:


Vayas donde vayas / digas lo que digas / siempre serás / uno de nosotros.  
Hagas lo que hagas / vistas como vistas / siempre serás / uno de nosotros.
(…)
Vendrás a pedirnos dinero / sabrás a qué sabe un domingo / y si te descuidas / habrá un cura en tu funeral.
(…)
Deja de llorar así / ¿Qué van a decir los vecinos?


Debe de ser que Montefusco enfrenta los mismos fantasmas de la identidad que muchos de nosotros. ¿Dónde se empieza a construir el yo? ¿De verdad somos tan libres? ¿Qué hacer si cada domingo volvemos a la casa de siempre, cada verano repetir la ilusión como sucedáneo de aquel tiempo? Lo mismo se me ha pirado, me he venido arriba por el momento fan, pero no creo. Si no me equivoco, Montefusco también fue uno de esos raros de pueblo (barrio, vale), con amigos que beben mucho y celebran lo que sea, sin existencialismos ni hostias, paqué esas tonterías.

¿Qué van a decir los vecinos?, joder, cuántas jaulas encierra esta pregunta.

La otra canción, Obra Maestra, está construida con el fértil ecosistema del bar, ese escenario tan de aquí, tan de nosotros:


Algo va a llegar a este bar / han venido todos a esperar
(…)
Hay un hueco dentro de mí / lo lleno de vino y lo lleno de guerra
(…)
y si el duende sale del dolor / esto será una obra maestra.


Quizá, una vez llegado a este punto, me tendréis mucha envidia u os estaréis metiendo en las webs de Montefusco para ver el próximo dónde toca este tío, pero aquí viene lo mejor. Cuidado. Después de los primeros bises, que no fueron bises ni ná, poco disimulado el tema, el grupo nos convocó a toque de tuba al hall del teatro. Allí, desenchufados y en algarabía, con la mirada torva de los currelas del teatro que —en un principio— se querían ir a casa, celebramos un par de canciones más. La más mítica, la más aquí estamos fue: todo para todos, como ya os he comentado al principio de este comentarioexperimento:


Os deseo un parto sin llanto / una vocación inscrita en la frente
(…)
una casa en el campo que gire con el sol / Os deseo el hambre de vida que se fue con la escuela / e l osito que tu madre eliminó por su cuenta
(…)
y una oportunidad / un compañero / haber tocado fondo alguna vez / que tu leyenda diga que alzaste el vuelo /
todo para todos, todo para todos, todo para todos, todo para todos
y contadme a mí.


y así acabó el concierto. Con amenazas de que viniera la policía a unirse al jaleo, con la música impregnada en cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros de vuelta a casa con un trozo del señor Montefusco.







PS - Mira, cuando pillé las entradas solamente quedaban de “visibilidad reducida” y valían 17€. Esto fue un ordagazo. Me la jugué, sí, y además invité a mi chica. Ordagazo por dos y todo salió bien. Un win-win de esos que dicen. La visibilidad no era tan reducida si te asomabas cual alcahueta al balcón y no sufrías de espalda y a mi chica le moló el concierto, qué más se puede pedir.
PS2 – No creo que sea casualidad que me encontrara con Álvaro Guijarro (gran poeta y colega) en el concierto, y que Óscar Aguado (otro gran poeta y colega) se quedara con ganas de ir.




[1] No he podido encontrar en la web (con lo enormísima que es, qué le vamos a hacer) el nombre de los músicos que lo acompañaron. Por favor, si encuentran sus nombres, comenten. 

lunes, 30 de enero de 2017

Poemas pequeñoburgueses, de Juan Bonilla

tenía guardado para un momento especial el último libro de Juan Bonilla (Jaén, 1966) “Poemas pequeñoburgueses”, publicado por la editorial Renacimiento. Ya sabéis cómo son estas cosas; almacenar libros deseables, leíbles, aceptables, e ir leyéndolos a veces por azar y otras, como en este caso, por voluntad. Darse el capricho. Y bueno, ya que me tengo que chupar dos horas de bus al día para ir a trabajar, quise tener mi momento con Bonilla a las siete de la mañana.  Llamadme loco.

Lo último que leí del poliédrico escritor fue “Hecho en falta”,  una antología de sus mejores poemas publicada por Visor en 2014, y cuando me topé con “Poemas pequeñoburgueses” en la librería Pasajes no me lo pensé. El sabor de aquellos poemas certeros lo tenía aún muy presente.
Lo bueno que tiene Juan Bonilla es que no sabes “por dónde te va a salir”. Maneja la novela, el ensayo, la poesía y el relato y esa capacidad para los malabares capacidad hace que cada obra suya sea una mezcla de cada una de las otras “artes”. Como lo de las trazas de frutos secos, vamos.




Este comentario lo estoy escribiendo a bote pronto. Así, recién cerrado el libro, digamos, y el gusto (aún no se ha convertido en regusto) que tiene es de melancolía. El autor jerezano, que ha sido publicado en una edición muy cuidada, grande, DINA5 o cerca por los sevillanos de Renacimiento, divide en tres partes esta nueva muestra de potencia controlada en las letras. Sin derrapes pero apurando las curvas:

1.        Poemas pequeñoburgueses

En esta primera sección Bonilla nos muestra una vertiente apenas desarrollada en sus libros: la vertiente política. A ver. Tampoco es que sea una poesía “proletaria”, combativa, sino que desarrolla núcleos de conflicto que tenemos todas las personas y que se asocian a un ámbito social o político, pero que, en realidad, corresponden más a un entorno humano o psicológico, como en el poema que abre el libro:

Herencia
Nieto de proletario, hijo de proletario,
me enseñaron muy pronto la misión fundamental de todo proletario:
hacer lo que haga falta
(…)
para dejar de ser lo que viniste a ser,
un proletario.

Claro que Juan Bonilla toca temas políticos, pero siempre desde el punto de vista del individuo, nunca del grupo, lo común, sino lo complejo de cada uno, y por eso, un poema aparentemente muy político como puede ser el del “Policía antidisturbios” es filtrado por el ojo del poeta para que incluso lo brutal cree controversia y contrapié:

Lo llevo en algún punto del cerebro.
La porra amenazante por mi bien.

o en el poema “campaña electoral”:

Prometen lo de siempre:
futuro, que es el tiempo
en el que habla la muerte.
(…)
Toda revolución
acaba siempre en un Napoleón.

Pero, salvo estos dos poemas más “combativos” (su manera), el resto de poemas de esta primera sección tratan del paso del tiempo (“Apuntes de Bachillerato”, “La realidad no es todo lo que hay”, “Paréntesis”, “Por regresar”, “Ya no más” y “El río”), ese terreno fértil donde Bonilla visita el tiempo pasado, los cimientos del hoy para desenterrar los porqués con el olor a Je me souviens de Perec o de las canciones memorizadas hace años, los cromos, la intensidad del juego. Y sabe lo que hace porque no se oxidan esos recuerdos. Todos tenemos nuestra caja de recuerdos imposibles.

Esta visión de la política, del pequeñoburguesismo¸ con nuestros pequeños cimientos únicos hacen que podamos seguir hacia delante, que no nos desmoronemos del todo por lo plano del presente.

2.      El día de regalo

Poema largo, en mi opinión más cerca del relato que del poema, ¿pero sabes qué? No tengo nada más que decir de esta sección salvo que lo leí tres veces seguidas y me despertó más que cualquier café del mundo. Disfruten. 

3.      Cincuenta años de éxitos

Aquí Bonilla vuelve a jugar con la melancolía, con el recodo de la biografía, sus intersticios. 25 años de éxitos fue el primer libro que publicó, en 1993, cuando tenía apenas 25 años. En esta sección el poeta suelta la traca final. Desde el inaugural “canicas en un bote”, en el que revisita aquellos momentos que merecieron la pena:
…canicas metidas en un bote de cristal
sosteni´´endose las unas a las otras.
Si las vuelco se esparcirán por el suelo
y al recogerlas ya no se sostendrán como se sostienen ahora
y alguna se perderá para los restos…

todas se perderán para los restos.

o en el poema “Gala”, en el que el escritor entrega sus propios premios o el novedoso “Secta de los viles”, en el que habla con su cercano Maiakovski, con el que ya tuvo una larga relación en su libro “Prohibido entrar sin pantalones”, y así llegamos al último poema “Epitafio de cualquiera”, en el que Bonilla celebra la vida sin paliativos. Coge a todos aquellos personajes que nunca llegaron a ser secundarios, ni siquiera figurantes, y los celebra. Celebra la rutina, lo pequeño, lo cuidado pero también lo aburrido. Y lo hace porque, pese a la monotonía y el sinsentido de la mayor parte de la vida, esta deja un poso fértil de felicidad y otro de esperanza:

Da igual. Me cambiaría por ti
(…)
tienes un cuerpo, puedes sentir cómo cabalga el tiempo
(…)
Eres una maraña de recuerdos
irguiendo al infinito una conciencia.

Bueno, y volvamos al todo. Volvamos a mirar desde arriba el libro para ver qué, para ver cómo Bonilla nos ha hecho lo que nos ha hecho. Y yo os puedo comentar, que este “Poemas pequeñoburgueses” es un manifiesto, una proclamación, una constitución. Aquí, en estas 73 páginas se articula una muestra de cómo las ideas y las cosas no pueden ir por separado, no van, se quedan frías y se pudren. Aquí podemos ver cómo las cosas, el día a día, el pan, los periódicos, los juguetes, los cromos, toda esa pléyade de cosas aparentemente consumibles e inocuas nos hacen, de facto, cambiar nuestra configuración interna y más profunda. No te fijes en los ideales, en las proclamas, en lo etéreo, fíjate en el aquí, los detalles.
El más pequeño sacapuntas se puede incrustar en el cerebro de nuestra emoción y nunca más podrás sacarlo de ahí. Este es el secreto que Bonilla nos cuenta. Ale, sí, es un spoiler, pero es que este libro hay que leerlo con mucho cuidado. Saboreando.



Disfrútenlo, vuelvan a sus escondites preferidos.






JUAN BONILLA
POEMAS PEQUEÑOBURGUESES
EDITORIAL RENACIMIENTO
73 PÁGINAS

14,25€






jueves, 12 de enero de 2017

Poesía que se ve

Paloma Corrales y Santiago Tena

Hace ya cinco años que empezó el programa Con Versando del canal VeoGuada, un medio de comunicación en internet dirigido por la periodista y poeta Paloma Corrales. 

Gracias a este programa, en el que se entrevistaba a grandes poetas de la actualidad recordando a aquel ya mítico A fondo de Joaquín Soler Serrano, mucha gente tomó contacto con grandes poetas que eran poco conocidos. Afortunadamente, algunos de ellos como Ana Pérez Cañamares, Gsus Bonilla o Elvira Daudet han conseguido ser más leídos, pero en su momento esta plataforma supuso un gran avance en difusión y calidad de la poesía. Desgraciadamente, apenas duró un año, pero la estela que nos dejó para poder aprender es muy fértil.

En mi pequeño cacareo de la GallaCiencia agradezco el esfuerzo, el cariño y la pasión de todos aquellos que formaron parte de Con Versando

Aquí os dejo el listado de poetas entrevistados y el enlace a su entrevista:



































lunes, 12 de diciembre de 2016

llegarás a buscar libros para regalar y

Óscar Aguado
Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker
2016
13€

el primero es todo un clásico en este mundo de alimentar a las bestias. Quizá deshaga los muñecos de navidad de tu porche, pero también dinamita para la cal del corazón. En un mundo para el hombre de hojalata, de Óscar Aguado, publicado por ya lo dijo Casimiro Parker, se mezcla lo sano con lo enfermo y se produce el milagro. ¿Libro? para regalar a los que no temen a la poesía, a los que no leen de atrás a delante ni llevan las antinieblas en el coche. Conocer al ¿gato? Cosimo, leer poemas que hablan de fútbol, de la vida, del humano diagonal que cruza el mundo y aquí queda su aventura, separada en días, en sensaciones. Este libro me recuerda a aquel Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza, pero mejor. Yo que sé, pero vamos, compren este libro a sus seres queridos (e inclúyanse en dicha lista). 

15 de Diciembre

"No, señores. Mi gato no es mi hijo. Es más. Yo soy su gato. En su planeta los gatos somos nosotros. Un poco perros, un poco hombres, un poco gatos. Si pudiera hablar, yo maullaría. Si pudiera escribir, yo me lamería la pata o caminaría por el pasillo..."

Francisco Umbral
Editorial Austral
2015
8,95€

Hablo de soledad
porque estoy solo. 
Soledad es un pez que nada el tiempo, 
la soledad es una puerta abierta
que da a puertas abiertas
y vacías.


Os juro que es el primer poema que he encontrado al abrir el libro Obra poética (1981-2001) de Francisco Umbral, publicado por Austral. Imaginen. Imaginen el resto, como si empezaran ahora mismo las vacaciones, como si esto fuera el primer beso. Joder. Imaginen que no han visto aún El Padrino. Joder. Si no han leído este libro me da envidia, mucha. Lean, si les gustó Mortal y Rosa, lean este libro. Dejen entrar a su casa al señor Umbral con sus poesías como bailes de ciego. El tío está desatado y todo es bueno. 


Gsús Bonilla
Ediciones Liliputienses
2016
9€

Sí, esa es Tirma, la que vive en casa como verso suelto. Y Viga es su libro preferido de esta selección porque Gsús Bonilla son arañazos como los de Tirma, sabe de qué va este rollo y por eso la sintonía. Arañazos, digo, cercanos, cariñosos. Poemas que hacen daño y te dejan ahí, sangrando un poco pero algo más completo, más metido en el río. No sé, los regalos deben tener ese punto de necesario, esa franja de amargor que nos pide otro trago de vida, de cerveza. 

LA HERIDA

Me limité al poema. 
La sangre no es 
sino limitarse a la escritura. 

Acomodar el bozal.
Herirse al afeitarse. 


Juan Mayorga
Editorial la Uña Rota
2014
25€

Y dirán, ja!, 25 pavos, dice, ¡que yo no tengo pasta! pero yo le digo que haga un esfuerzo, que la gente se merece que la cuiden, que le hagan un masaje en el cerebelo de vez en cuando, y en este libro encontrarán historias variadas, desconcertantes, misteriosas, más allá de lo físico y en el limbo del relámpago emocional. Juan Mayorga es un crack. Los amigos de la Uña rota decidieron juntar lo mejorcito y sacarlo en un libro. Aquí lo tienen. Aprovechen. 

Piotr Kropotkin
Pepitas de calabaza
2016
21€

Vamos avanzando en las recomendaciones navideñas y llegamos a este libraco rosa, que huele bien, que encaja bien en todas manos, una joya. En El apoyo Mutuo el colega Kropotkin (acuérdense, Bakunin y Kropotkin, esos genios anarquistas) nos enseña su trabajo de campo, su currazo estudiando la biología, los hábitos de los animales y de las civilizaciones primitivas y cómo estas, en contra de lo que los sucesores de Darwin indicaban, se agrupaban para ser más fuertes y derrotar a enemigos u situaciones adversas. Lo colectivo frente al superhombre y el Aznarismo. De verdad, un libro necesario. 

[...] Las especies animales en las que la lucha entre los individuos ha sido reducida al mínimo y en las que la práctica de la ayuda mutua ha alcanzado el máximo desarrollo son, invariablemente, las especies más numerosas, las más florecientes y más aptas para el progreso. [...] En la práctica de la ayuda mutua, cuyas huellas podemos seguir hasta las más antiguas fases de la evolución, hallamos el origen positivo e indudable de nuestras concepciones éticas; y podemos afirmar que el principal papel en la evolución ética de la humanidad fue desempeñado por la ayuda mutua y no por la lucha mutua. En la amplia difusión de sus principios, incluso en la época presente, vemos también la mejor garantía de una evolución aún más elevada del género humano.

Ana Pérez Cañamares
Ya lo dijo Casimiro Parker
2016
13€

Mi sentido de Ana Pérez Cañamares es el de la vista. La capacidad de observación, paso previo a la degustación-acción-sublimación, hace que ponga la letra en la veta precisa. Poemas míticos ya como Capitalismo o el poema "que soy libre, me dicen" nos muestran a una poeta a pie de calle, ojo abierto y pecho descubierto. Pues bien, ese ojo ha entrado en casa, se ha posado en la ducha, en el sillón, en la arruga del marido, en la casa. Ana Pérez Cañamares ha hecho un libro casero, con lo que eso cuesta, y ha conseguido seguir siendo combativa, luminosa y compañera. Toma ya. Una buena opción, sin duda, para regalar a aquellos que aman. 

&
Cuando me coges la cara 
entre tus dos manos
me parece que calmas
una sed muy antigua.





José Baena
Ruleta Rusa Ediciones
2016
12€

El último libro que voy a recomendar, el último que deben comprar, señores y señoras lectoras, es Una grieta entre tus pies, de José Baena. Este poeta, al que he visto recitar en diferentes tarimas y en diferentes estados de emoción, ha conseguido un libro EMOCIONANTE. Y es así porque te das cuenta en el desembalaje del poema que Baena es un buen hombre. No voy a entrar aquí en el debate de "¿Se puede escribir buena poesía siendo un cabronazo?" En este caso la ecuación inversa se cumple. La delicadeza con la que acuna los poemas te hace querer escribirle al whatsapp y quedar con él, que te haga algo de lo que hace con los poemas. El primer libro de un gran poeta que seguramente los Reyes Magos querrán disfrutar ellos mismos. Les recomiendo que compren cuatro. 

Por más que tuerza las vías
se enderezan ellas solas.
Y nunca consigo más
que sacar un nueve y medio
en la olvidada disciplina
de tocarte



lunes, 10 de octubre de 2016

habitar la poesía y viajar por ella

salir de Madrid y buscar el sur como un pájaro que recupera las ganas de vivir. Fin de semana y vamos a luchar por la poesía, mojados en el color azul de un verano que se acaba. Javier Gomis y yo, letras de un mismo viento, y Ciudad Real nos esperaba. Llevamos nuestros libros (La cronología de los pájaros - Javi, Cercanías - yo).
foto de Javi Gomis
Al llegar, la Madriguera nos acoge con sonrisas de Sergio Benito y Bea. Barco de libros luchando con las olas del temporal de la indiferencia y la estupidez. Seguimos. Pilar Boadicea, DYSO, Javi y sus amigos. Poesía como canica, manejable y sin embargo profunda como ojo de acantilado.
Entran lectores y público y empieza la lectura, caminos que se cruzan, miradas, cervezas y risas. Así la noche en Ciudad Real. Y nosotros solo nos dejamos llevar.
Confiar en la poesía siempre. Así se alargan las palabras y las semanas no se convierten en cajas, recipientes, ceniza de tiempo. Las palabras, la poesía y los amigos.

lunes, 22 de agosto de 2016

Artistas y creadores

Pintaron de hojalata el estanque que se veía en la infancia. Obra de arte dijeron de la llama que arrasó los ojos de los valientes, y esta creció hasta el tamaño de los monstruos. Nadie alcanza. Los artistas van y vienen con su lengua de oro y su lenguaje desconocido de dinero y transparencia. Los artistas huidos de la tribu. Artistas clavados en lo alto de la calle, esperando que los no artistas pregunten su nombre. He visto artistas con la cara manchada de nada.

He visto artistas que salieron del mundo y he visto creadores que ensanchan en la tierra como esponjas de vida. Creadores que tienen piernas ajenas, y brazos ajenos y cuerpo de todos. Así se crea en el río del mundo. Qué diferencia entre tu trozo de agua y mi trozo de agua si aquí hemos venido a celebrar el baño. El arte debe quedarse sin gasolina y que su cadáver alimente el corazón del hormiguero.

miércoles, 6 de julio de 2016

Los libros y el verano (1) Moby Dick

Libro para fondo de mochila, para hueco entre las cosas del camping, libro como tablón en la terraza acuática del verano. Moby Dick tiene algo que me ha hecho rescatarlo hoy, día 6 de julio de 2016, al menos 5 años después de haberlo leído, y que aún no termino de comprender del todo.

Lo primero que tengo que hacer, antes de empezar a hablar de esta persecución, esta obsesión, es admitir que hay partes de Moby Dick que no las he leído. Así. Venga, va, pues vaya. Sí, en ocasiones el señor Mellville se pone a describir los diferentes instrumentos del barco, o detallar los diferentes tipos de nudos marineros posibles y claro, es inevitable que tu mientras te pongas a pensar qué estará pasando con la ballena demonio. 

Todos conocemos la historia de Moby Dick, algunos con más zoom que otros, pero lo básico es reconocible por todos porque incluso ha salido en Los Simpsons: un capitán de barco se obsesiona con una ballena enorme y blanca y quiere cazarla por todos los medios. 


Vale, hasta aquí todo bien. Pero lo que a mí me hace recomendar que en este verano de 2016 leáis esta historia es la fuerza. La fuerza que se esconde en un mínimo porcentaje de la novela (sí, porque aunque no lo creáis, en esta novela se habla de muuuuchas más cosas que Ahab y la propia ballena), pero que hace que el resto del relato sea pertinente. Ahab, tío loco y pese a todo. Pese a todo empatizas con él y su obsesión porque todos hemos tenido irracionalidades que daban sentido al mundo. Todos hemos tenido un horizonte, una meta que nos hacía caminar-correr-viajar sin mirar atrás o a los lados, solo un posible chorro a lo lejos, un "por allí resopla" que justifique el viaje, los esfuerzos, los sacrificios. 

Siempre está al fondo. Nunca sabes cómo ni cuándo va a pasar el esperado encuentro, y esa espera, esa incertidumbre, esa emoción que a pesar del tiempo aún recuerdo de manera viva y cercana hacen que yo os recomiende este novelón clásico. 

Ojalá vuestro arpón aguante la embestida del relato.