lunes, 22 de agosto de 2016

Artistas y creadores

Pintaron de hojalata el estanque que se veía en la infancia. Obra de arte dijeron de la llama que arrasó los ojos de los valientes, y esta creció hasta el tamaño de los monstruos. Nadie alcanza. Los artistas van y vienen con su lengua de oro y su lenguaje desconocido de dinero y transparencia. Los artistas huidos de la tribu. Artistas clavados en lo alto de la calle, esperando que los no artistas pregunten su nombre. He visto artistas con la cara manchada de nada.

He visto artistas que salieron del mundo y he visto creadores que ensanchan en la tierra como esponjas de vida. Creadores que tienen piernas ajenas, y brazos ajenos y cuerpo de todos. Así se crea en el río del mundo. Qué diferencia entre tu trozo de agua y mi trozo de agua si aquí hemos venido a celebrar el baño. El arte debe quedarse sin gasolina y que su cadáver alimente el corazón del hormiguero.

miércoles, 6 de julio de 2016

Los libros y el verano (1) Moby Dick

Libro para fondo de mochila, para hueco entre las cosas del camping, libro como tablón en la terraza acuática del verano. Moby Dick tiene algo que me ha hecho rescatarlo hoy, día 6 de julio de 2016, al menos 5 años después de haberlo leído, y que aún no termino de comprender del todo.

Lo primero que tengo que hacer, antes de empezar a hablar de esta persecución, esta obsesión, es admitir que hay partes de Moby Dick que no las he leído. Así. Venga, va, pues vaya. Sí, en ocasiones el señor Mellville se pone a describir los diferentes instrumentos del barco, o detallar los diferentes tipos de nudos marineros posibles y claro, es inevitable que tu mientras te pongas a pensar qué estará pasando con la ballena demonio. 

Todos conocemos la historia de Moby Dick, algunos con más zoom que otros, pero lo básico es reconocible por todos porque incluso ha salido en Los Simpsons: un capitán de barco se obsesiona con una ballena enorme y blanca y quiere cazarla por todos los medios. 


Vale, hasta aquí todo bien. Pero lo que a mí me hace recomendar que en este verano de 2016 leáis esta historia es la fuerza. La fuerza que se esconde en un mínimo porcentaje de la novela (sí, porque aunque no lo creáis, en esta novela se habla de muuuuchas más cosas que Ahab y la propia ballena), pero que hace que el resto del relato sea pertinente. Ahab, tío loco y pese a todo. Pese a todo empatizas con él y su obsesión porque todos hemos tenido irracionalidades que daban sentido al mundo. Todos hemos tenido un horizonte, una meta que nos hacía caminar-correr-viajar sin mirar atrás o a los lados, solo un posible chorro a lo lejos, un "por allí resopla" que justifique el viaje, los esfuerzos, los sacrificios. 

Siempre está al fondo. Nunca sabes cómo ni cuándo va a pasar el esperado encuentro, y esa espera, esa incertidumbre, esa emoción que a pesar del tiempo aún recuerdo de manera viva y cercana hacen que yo os recomiende este novelón clásico. 

Ojalá vuestro arpón aguante la embestida del relato. 

martes, 14 de junio de 2016

Los libros y el verano (previa)

El pasado 20 de mayo publiqué un libro y, después de haber respondido muchas veces en el último mes la pregunta ¿Cuánto vale el libro? (bueno, tampoco tantas, seguro que menos de las que quisiera, pero aún así, bastantes), he empezado a darle vueltas como una hormigonera literario-mercantil al hecho de comprar libros. 

Sí. 

Ese acto que un porcentaje mínimo de la población hacemos impulsivamente y que nos supone un gasto periódico (pero gustoso). Y claro, me he puesto últimamente del otro lado y me he dado cuenta que mi libro cuesta mucho. A mí me ha costado. Mi libro vale mucho, a mí me ha valido y me vale. Entonces, ¿Por qué cuesta apenas 9€? (Por favor, no interpreten aquí autobombo oculto, el libro está bien, pero tampoco es para tanto)

Y ahí llega lamadredelcordero. ¿Son caros los libros? Supongo que el problema es que son caros si después de comprarlos no sabes qué hacer con ellos. Si no los vas a leer, son caros. Si no los vas a releer son caros. Si no los vas a vivir son caros, pero, ¿Cómo le explico yo esto a alguien que me dice que mi libro es caro? ¿Cuántas cervezas vale un libro? ¿Qué porcentaje de rellenar el depósito de tu coche es suficiente para comprar un libro? 

Y ahí estamos, en ese punto, en saber qué sentido tiene comprar un libro antes de recomendaros algunos libros que considero útiles, herramientas para aprovechar siestas a la bartola o tardes en terrazas de este verano que ya saca el látigo del calorcete. 


Porque claro, lo primero va antes. 








martes, 8 de marzo de 2016

8 de marzo, día de la mujer trabajadora



¿Qué estamos celebrando?
Mujeres trabajadoras que no son nada más que eso, trabajo.
Mujeres sepultadas en talleres manchados de olvido, los pulgares llenos de agujas y callos.

Mujeres trabajadoras como muebles de cocina, que importan menos que el mando a distancia, pero que también son apretadas.

Mujeres como dianas del miedo de sus maridos,
percheros donde aparcar los hijos gritones que también son su trabajo, sus horas extra.

Mujeres que son bombas de relojería con sus cosas, con sus embarazos,
estorbo cuando Cristiano Ronaldo apunta a gol en la tele de casa,  
mujeres que cuidan a sus padres con las manos gastadas e invisibles.

Mujeres enfermeras, conductoras, profesoras, cocineras, psicólogas que no saben nada y miran a su marido para que le pregunte al mecánico qué le pasa a su coche.

Mujeres con falda y tacones que se rompen los tobillos en oficinas como junglas,
donde nunca llegan al estante más alto aunque se pongan de puntillas,
mujeres limpias, sin pelos, peinadas, afeitadas, maquilladas, ocultas tras el barro de lo cosmético.

Mujeres que van a clase sin que lo sepan sus maridos.
Mujeres silenciosas como cimientos de la casa.
Mujeres que nunca beben vino,
que hablan bajito en el trueno de su marido,
mujeres que tienen hijos y no saben por qué, en qué lugar ponerlos de la casa.

8 de marzo no es un día isla, es un día pantano que dura todo el año.

Mujeres como animales de carga, de trabajo a todas horas,
ordenando la ropa de sus hijos en sueños,
cuentan las gotas de café que le gustan a su marido en el café con leche,
mujeres trabajando el doble, trabajando el triple, mujeres locas por no aceptar cumplidos, por no aceptar el molde,
por no saber que están provocando y que es suya la culpa.  

Mujer como sinónimo de follar,  
mujer cordero que se deja manchar y penetrar y colonizar.
Mujer mía, mujer tuya,
mujer de todos, del que la quiera, del que llegue primero y ponga el cerco de los celos.
Mujer detrás del hombre, debajo, al margen de las cosas importantes ellas también mueren en el día de la mujer trabajadora,
pero mueren poco, en silencio

algo habrían hecho.




miércoles, 24 de febrero de 2016

Despedida del bar Diablos azules


mi primer recital, el 28 de febrero de 2012


Ayer 23 de febrero fue la última Jam session (recital abierto/micro libre) en el bar madrileño Diablos azules. Desde hace ya muchos años, este ha sido un lugar de encuentro y mezcla de muchos poetas, no solo madrileños. Lugar fértil y ya histórico, cerrará el próximo día 28 de febrero y su pasado irá dentro de cada uno de los que fuimos allí a aprender los misterios de las letras.

Significa mucho para mí este bar. Como para otros muchos, este lugar que siempre me ha parecido el rincón de un barco, donde empecé a leer poemas en público. A principios de 2012 empecé a ir allí a leer poemas como el niño del barça al que Messi deja tirar un penalti. Allí, entre poetas enormes como Carlos Salem, Neorrabioso, María Helena del Pino, María Sotomayor, Toño Benavides, Pablo Cortina, Silvia Orión, Álvaro Guijarro, Paco Sevilla, Olaia Pazos...y otros muchos, aprendí la mayor parte de las cosas que escribo y recito hoy en día. Además, allí conocí a Roberto Menéndez, el editor de Canalla ediciones que publicó mi primer libro y que es un buen amigo. 

Por todo ello, ¡Larga vida a Diablos azules!



El Diablos azules se muere, pero le recordaremos agradecido.

 y el último, ayer 23 de febrero de 2016.


viernes, 19 de febrero de 2016

20

donde se coge aire está ella,
esperanza de los ahogados del trabajo y del niño con pesadillas que fui.
En la curva de su risa sujeto el mundo,
jardín que no se apaga, enemiga de las sequías,
profeta de los peces amarillos que sonríen bajo el mar.

Vengo de un mundo pequeño y no entiendo las palabras grandes que ella me suelta mientras nos besamos.
Letras redondas y suaves como la piel de los salmones saltando hacia arriba en su lengua,
mundo comprimido en ella que brota en los calambrazos donde me invita a ser.

Vivo con ella el baile samba horizontal y vertical con su rizo en la nuca,
arroyo castaño que cae por su espalda como cuerda de escalar,
de trepar al temblor de su piel de gallina que me dice “ este es el camino”.

Somos el indio cabalgando el mejor galope,
la cometa que no necesita cuerda para volver a la tierra,
el rastro de deseo que deja la ola en la playa.


19



Internet este ruido en la cabeza y este agujero que gira y gira lavadora eterna. 
La realidad machacada y diluida en cianuro para que nada se me atragante,
papilla de mundos diminutos y mentirosos.   

Internet las voces que me agregan al facebook y me dicen me gusta tu poema.

Rajoy no existe, ni todos esos gatos graciosos. Solo sois la multiplicación de mi soledad, mi silencio que sale a correr por los caminos frescos de mi cerebro.

No existen las mujeres desnudas de internet, mentira su cuerpo en exclamación,
no hay nada detrás de la pantalla, en su piel naufragan los ojos que la miran desde la nada.

Este teatro de fantasmas se come la realidad con vídeos HD, con altavoces para el ruido. Montañas de polvo virtual llenando las habitaciones y las casas. Encerrando a personas en la pantalla del móvil, haciendo blandos sus cuerpos, desgajando su presente en mil ventanas por todo el mundo.

Páginas webs de puertas vacías y ojos rojos. Todo es un juego de mi cabeza, esas voces que me dicen no estás solo, aquí estamos para contarte la triste historia del mundo.